Un mínimo acto creativo
que vacíe mi lleno llenando mi vacío.
El mínimo, solo eso,
para que me crezcan peludas y pegajosas patas.
Un mínimo acto creativo
que cuando deje algo no me deje.
Ese singular acto de fe
donde lo cotidiano es una canción gloriosa.
Por ese mínimo acto creativo,
entonces, exhalo la plenitud de mis montañas.
En aquel acto de fe y amor
que logra sellar los sueños a brotes de sangre roja.
El mínimo, maravilloso y creativo acto
se convierte en piecito para saltar la cerca,
infranqueable estructura,
soñando intensamente, vibrando el próximo paso.
Ese fundamental acto de fe
que despierta al sol de su somnolencia.
Por un mínimo acto creativo
desvelan los amantes hasta amaneceres púrpuras.
Como mínimo,preguntan,
¿Por qué levantarse todas las mañanas?